No es momento de tomar decisiones rápidas, es momento de cometer
errores,
millones de errores.
No es momento de arrepentirse, de retroceder, y volver a
cometerlos.
No es momento de subirse al tren equivocado y extraviarse.
Es momento de enamorarse a
menudo, de sufrir por amor, de llorar por él... y de reír.
De sentirte
afortunado, de cambiar de idea y de volver a cambiar porque no hay nada
permanente.
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