Vistas de página en total
sábado, 24 de diciembre de 2011
Como tú hay mil y una personas
Que sí, que vale… que sé que puedo estar días enteros con una gran sonrisa y sin quitármela ni un segundo, con esa sonrisa que puede llegar a cansar. Que puedo echar unas cuentas carcajadas al día, o una de esas que duran media hora y estar como si nada, lo sé. Sé que pueden llegar a pensar que me está dando un ataque, que he fumado algo o simplemente que necesito un psicólogo. Pero lo que tú no sabes, es que yo también tengo problemas, como todo el mundo, es algo natural, y que a lo mejor esa sonrisa está solo para taparlos y no tener que contestar al "¿que te ocurre?". Que a mí también se me ha muerto alguien. Que yo también sufro de amores y desamores. Que yo también tengo personas muy importantes a kilómetros de mí, o que a simple vista están a centímetros pero los noto más distantes que las estrellas. Pero… ¿sabes la diferencia entre todos estos problemas, tú y yo? Que yo siempre intento fingirlos, porque hay que sonreirle a la vida, que no merece la pena dar malas caras. Que si te caes, te tienes que levantar, es ley de vida. Que no soy tan diferente a ti como tú crees, todos lo pasamos mal en algún momento, pero también tenemos buenos momentos. Que cuando te pasa algo, ya le habrá pasado lo mismo a otras miles de personas, que tiene solución, y no es llorar. La solución es pensar en el día a día en lo bueno que nos rodea y en lo que nos hace seguir adelante.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Los juguetes aburren
Y es que al despedirse, él ya no me dice que me quiere, ni que me va a
echar de menos, ni que soñará conmigo esa noche. No entiendo porqué se
ha vuelto tan frío conmigo. Es inexplicable, es como si ya no sintiera
nada por mí. Si no fueran por sus miradas, que siguen siendo
medianamente cálidas, podría estar segura de que así es, de que ya no le
importo. A veces pienso que no le importo ni yo ni nada de lo que hemos pasado juntos. Odio esta
sensación de inseguridad, esta que me dice que quizás la culpa es toda
mía por ir por ahí haciendo el tonto cuando debería haberle prestado más
atención, haberme centrado en él y haber dejado las cosas claras. Cuando debería haberle devuelto esas sonrisas,
esas que suelen trasmitir más amor, más cariño, más sentimiento, que son
más significativas, que son más agradecidas, esas, que lo son todo. Quizás.
O puede que simplemente, haya dejado de mirarme con los mismo ojos. Que me vea de distinta manera después de todo lo que ha pasado, y que ya se haya cansado, aunque en el fondo me siga queriendo, pero de otra manera.
Supongo que, en conclusión, es culpa mía. Como siempre. Por no haberle valorado cuando debería, y ahora ando quejándome, sufriendo por algo que quizás nunca haya significado de verdad algo para mí hasta este entonces. Supongo que es mi típica idea de que él sea mío, aunque no lo quiera. Esa idea egoísta que lo quiere sólo para mí, sólo mío.
Quizás sea porque soy demasiado posesiva, quizás sea porque soy una tozuda. Por eso, supongo que al principio, él fue como los demás: sólo un juguete, del que al final me fui hartando poco a poco, y lo acabé dejando tirado en un rincón, hasta que me puse a pensar en él de nuevo, y volví a cogerlo para nunca soltarlo. Y ahora que lo tengo, que ya no está en el sitio en el que lo dejé tirado, ahora que esoty dispuesta a darle cariño, es eél el que no me quiere a mi y el que me trata como un juguete. Quizás siempre coja algo de cariño a mis juguetes, pero seguro que a algunos más que a otros. Y es que a éste, le he cogido un cariño especial, uno que me hace desear tenerle entre mis brazos y quedarme mirando fijamente sus ojos verdes. Y notar ese brillo alegre, ese que me haga sonreír. Quizás por eso me he vuelto más débil ante su presencia, sin poder evitar sentir ese afecto casi obsesivo por él.
Supongo que tengo que empezar a ver las cosas desde otra perspectiva antes de que me pierda. Quiero volver a ver esa sonrisa suya tan bonita, y que me dé esos besos tan tiernos, y esos abrazos tan dulces que tanto añoro. Quiero que vuelva a ser el de antes. Quiero que cambie, que se transforme; pero no para que se distancie más de mí. Eso nunca. No podría vivir ya sin él.
Ya es inevitable negarlo: me importa mucho, muchísimo. Y quiero que vuelva a mi lado, para hacerme feliz. Aunque se que el esta harto de este juguete, y que si lo vuelve a utilizar lo volverá a dejar tirado.
O puede que simplemente, haya dejado de mirarme con los mismo ojos. Que me vea de distinta manera después de todo lo que ha pasado, y que ya se haya cansado, aunque en el fondo me siga queriendo, pero de otra manera.
Supongo que, en conclusión, es culpa mía. Como siempre. Por no haberle valorado cuando debería, y ahora ando quejándome, sufriendo por algo que quizás nunca haya significado de verdad algo para mí hasta este entonces. Supongo que es mi típica idea de que él sea mío, aunque no lo quiera. Esa idea egoísta que lo quiere sólo para mí, sólo mío.
Quizás sea porque soy demasiado posesiva, quizás sea porque soy una tozuda. Por eso, supongo que al principio, él fue como los demás: sólo un juguete, del que al final me fui hartando poco a poco, y lo acabé dejando tirado en un rincón, hasta que me puse a pensar en él de nuevo, y volví a cogerlo para nunca soltarlo. Y ahora que lo tengo, que ya no está en el sitio en el que lo dejé tirado, ahora que esoty dispuesta a darle cariño, es eél el que no me quiere a mi y el que me trata como un juguete. Quizás siempre coja algo de cariño a mis juguetes, pero seguro que a algunos más que a otros. Y es que a éste, le he cogido un cariño especial, uno que me hace desear tenerle entre mis brazos y quedarme mirando fijamente sus ojos verdes. Y notar ese brillo alegre, ese que me haga sonreír. Quizás por eso me he vuelto más débil ante su presencia, sin poder evitar sentir ese afecto casi obsesivo por él.
Supongo que tengo que empezar a ver las cosas desde otra perspectiva antes de que me pierda. Quiero volver a ver esa sonrisa suya tan bonita, y que me dé esos besos tan tiernos, y esos abrazos tan dulces que tanto añoro. Quiero que vuelva a ser el de antes. Quiero que cambie, que se transforme; pero no para que se distancie más de mí. Eso nunca. No podría vivir ya sin él.
Ya es inevitable negarlo: me importa mucho, muchísimo. Y quiero que vuelva a mi lado, para hacerme feliz. Aunque se que el esta harto de este juguete, y que si lo vuelve a utilizar lo volverá a dejar tirado.
23
Me encantaba la forma en que me abrazabas, la manera con la que me
decías que me querías, el modo en el que me sonrías. Me encantaba tu
olor, incluso tu peinado, despeinado por las mañanas rizo los medio días y revuelto por las noches. Yo te quería muchísimo. De hecho, todavía te
sigo queriendo.
Hice todo lo que pude para verte sonreír, para hacerte feliz,porque tú me hiciste feliz, me recordaste como se sonreía. Hice de todo para que no me importara la gente con las que salías, con la que te llevabas, o la mierda que fumabas, hice mil y unas para que no me importara tú pasado, para que solo me importara el presente, nuestro presente. Pero no podía. Mis celos enfermizos lo estropearon todo.
Recordando nuestros mejores momentos me hundo, voy callendo en picado. Me estoy ahogando con mis propias lágrimas, pensando que todo podría haber sido diferente. Sólo te quiero a mi lado otra vez, para tratar de seguir adelante con lo nuestro. Yo podría jurar que seguiría mi vida sin ti, pero nuestros planes para ser mejores amigos para siempre, ni existen. No sé qué será de mí.
Sufro mucho por ya no tenerte aquí conmigo. No tienes ni idea de cuánto.
Todo lo que quiero es una llamada de teléfono tuya diciéndome que me echas de menos, así como te añoro yo, y admitiendo que aún me quieres. Pero creo que eso no es posible. Ni ahora, ni nunca.
Hice todo lo que pude para verte sonreír, para hacerte feliz,porque tú me hiciste feliz, me recordaste como se sonreía. Hice de todo para que no me importara la gente con las que salías, con la que te llevabas, o la mierda que fumabas, hice mil y unas para que no me importara tú pasado, para que solo me importara el presente, nuestro presente. Pero no podía. Mis celos enfermizos lo estropearon todo.
Recordando nuestros mejores momentos me hundo, voy callendo en picado. Me estoy ahogando con mis propias lágrimas, pensando que todo podría haber sido diferente. Sólo te quiero a mi lado otra vez, para tratar de seguir adelante con lo nuestro. Yo podría jurar que seguiría mi vida sin ti, pero nuestros planes para ser mejores amigos para siempre, ni existen. No sé qué será de mí.
Sufro mucho por ya no tenerte aquí conmigo. No tienes ni idea de cuánto.
Todo lo que quiero es una llamada de teléfono tuya diciéndome que me echas de menos, así como te añoro yo, y admitiendo que aún me quieres. Pero creo que eso no es posible. Ni ahora, ni nunca.
Ahora no.
A veces pienso que no soy lo suficientemente buena para ti. Que debería
olvidarme de tí e ir a por otro que valga más la pena. Sé que quizás es
estúpido, pero soy tan celosa, tan posesiva... Cada vez que una chica
te mira y te sonríe coqueta, me pongo de los nervios y me entran ganas
de saltarle encima, de dejarle claro que eres sólo mío y de nadie más, aunque no sea así.
Tampoco me hace gracia que abraces a otras, sabiendo que ese cariño lo
estás malgastanto en gente que no soy yo. La verdad es que me encantaría
ser la única chica que existiera para que no tuvieras otra a la que
dedicarle tus sonrisas... Y no te pienses que es
porque no te quiero compartir con nadie, porque también; lo que pasa es
que no quiero perderte. Hay demasiada zorra suelta y no quiero que
alguna consiga hacerte la polla un lio (literalmente). Tengo pánico a que te enamores de otra y me
dejes. Tengo miedo de que te hartes de mí justo cuando más ilusionada
esté, como ya has hecho y me rompas el corazón, otra vez. No quiero que eso pase, ¿vale? Por tantas
inseguridades muchos me han dejado tirada, y no les he vuelto a ver.
Desaparecieron de mi vida de la noche a la mañana, y como eso me pase
también contigo, no sé si veré el mañana. Por favor, compréndeme. Amo tus
abrazos y tus besos, y cuando no los tengo, no sé qué hacer. Me desesperaro, me vuelvo loca, en
serio. Te quiero muchísimo. No me hagas más daño otra vez, por favor. Ahora no.
Me encantaría
Cada vez que miro las estrellas pienso en él.
Me encantaría tener alas para poder volar hasta su ventana y observar cómo duerme.
Me encantaría ser ángel para poder estar presente en sus sueños.
Me encantaría ser su almohada para poder sentir su cabeza recostada en mi cuerpo.
Me encantaría ser sus sábanas para poder darle abrigo en las noches más frías de invierno, y poder envolverle con mi cariño.
Me encantaría formar parte de los débiles rayos del sol que atraviesan su ventana cada amanecer para poder besarle la cara con mi luz, pero sin querer llegar a molestarle con tanto mimo mañanero.
Puff, me encantaría, me encantaría...
-Me encantaría tenerle cerca, sentir sus brazos rodeándome
Me encantaría tener alas para poder volar hasta su ventana y observar cómo duerme.
Me encantaría ser ángel para poder estar presente en sus sueños.
Me encantaría ser su almohada para poder sentir su cabeza recostada en mi cuerpo.
Me encantaría ser sus sábanas para poder darle abrigo en las noches más frías de invierno, y poder envolverle con mi cariño.
Me encantaría formar parte de los débiles rayos del sol que atraviesan su ventana cada amanecer para poder besarle la cara con mi luz, pero sin querer llegar a molestarle con tanto mimo mañanero.
Puff, me encantaría, me encantaría...
-Me encantaría tenerle cerca, sentir sus brazos rodeándome
Nuevas normas
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tu mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Queda prohibido no disfrutar de la vida.
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tu mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Queda prohibido no disfrutar de la vida.
Que te quiera no cambiará nada
- Te quiero
+¿Qué? Repite lo
- Que te quiero.
+¿Cómo estás tan segura de eso?
- Porque cuando te veo, a pesar de todo este tiempo, sigo teniendo cosquillas en el estómago, porque cuando me miras, aunque sea sin querer, me sigue saliendo una sonrisa en la cara, porque me sigo poniendo celosa si te veo abrazándote con otras. Porque sí, te quiero a ti, con tus defectos, que no son pocos, y tus virtudes. Porque para mí, eres perfecto tal como tu reflejo en el espejo. Tu tono de piel es irreemplazable, y como tú besas nadie sabe hacerlo. Porque me supiste tratar como una princesa de un cuento de hadas, y me llevabas a las estrellas cada vez que estábamos a solas. Y hay más, pero no tendría tiempo suficiente para decírtelo. ¿Te parece poco?
+No, me parece perfecto, y yo también te quiero. Que como tú no hay dos, y que soy feliz a tu lado.
- ¿Entonces?
+No hay un entonces, tu eres mi juego, mi adicción, nada mas
- Pues yo, nunca me voy a hartar de ti, porque solo tú sabes cuidarme y hacerme sentir bien.
+Pero. lo pasaras mal..
-¿Y eso cambiara algo?
+No..
-Pues entonces déjame decidir lo que quiera
+¿Qué? Repite lo
- Que te quiero.
+¿Cómo estás tan segura de eso?
- Porque cuando te veo, a pesar de todo este tiempo, sigo teniendo cosquillas en el estómago, porque cuando me miras, aunque sea sin querer, me sigue saliendo una sonrisa en la cara, porque me sigo poniendo celosa si te veo abrazándote con otras. Porque sí, te quiero a ti, con tus defectos, que no son pocos, y tus virtudes. Porque para mí, eres perfecto tal como tu reflejo en el espejo. Tu tono de piel es irreemplazable, y como tú besas nadie sabe hacerlo. Porque me supiste tratar como una princesa de un cuento de hadas, y me llevabas a las estrellas cada vez que estábamos a solas. Y hay más, pero no tendría tiempo suficiente para decírtelo. ¿Te parece poco?
+No, me parece perfecto, y yo también te quiero. Que como tú no hay dos, y que soy feliz a tu lado.
- ¿Entonces?
+No hay un entonces, tu eres mi juego, mi adicción, nada mas
- Pues yo, nunca me voy a hartar de ti, porque solo tú sabes cuidarme y hacerme sentir bien.
+Pero. lo pasaras mal..
-¿Y eso cambiara algo?
+No..
-Pues entonces déjame decidir lo que quiera
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)