Vistas de página en total

viernes, 16 de diciembre de 2011

Los juguetes aburren

Y es que al despedirse, él ya no me dice que me quiere, ni que me va a echar de menos, ni que soñará conmigo esa noche. No entiendo porqué se ha vuelto tan frío conmigo. Es inexplicable, es como si ya no sintiera nada por mí. Si no fueran por sus miradas, que siguen siendo medianamente cálidas, podría estar segura de que así es, de que ya no le importo. A veces pienso que no le importo ni yo ni nada de lo que hemos pasado juntos. Odio esta sensación de inseguridad, esta que me dice que quizás la culpa es toda mía por ir por ahí haciendo el tonto cuando debería haberle prestado más atención, haberme centrado en él y haber dejado las cosas claras. Cuando debería haberle devuelto esas sonrisas, esas que suelen trasmitir más amor, más cariño, más sentimiento, que son más significativas, que son más agradecidas, esas, que lo son todo. Quizás.
O puede que simplemente, haya dejado de mirarme con los mismo ojos. Que me vea de distinta manera después de todo lo que ha pasado, y que ya se haya cansado, aunque en el fondo me siga queriendo, pero de otra manera.
Supongo que, en conclusión, es culpa mía. Como siempre. Por no haberle valorado cuando debería, y ahora ando quejándome, sufriendo por algo que quizás nunca haya significado de verdad algo para mí hasta este entonces. Supongo que es mi típica idea de que él sea mío, aunque no lo quiera. Esa idea egoísta que lo quiere sólo para mí, sólo mío.
Quizás sea porque soy demasiado posesiva, quizás sea porque soy una tozuda. Por eso, supongo que al principio, él fue como los demás: sólo un juguete, del que al final me fui hartando poco a poco, y lo acabé dejando tirado en un rincón, hasta que me puse a pensar en él de nuevo, y volví a cogerlo para nunca soltarlo. Y ahora que lo tengo, que ya no está en el sitio en el que lo dejé tirado, ahora que esoty dispuesta a darle cariño, es eél el que no me quiere a mi y el que me trata como un juguete. Quizás siempre coja algo de cariño a mis juguetes, pero seguro que a algunos más que a otros. Y es que a éste, le he cogido un cariño especial, uno que me hace desear tenerle entre mis brazos y quedarme mirando fijamente sus ojos verdes. Y notar ese brillo alegre, ese que me haga sonreír. Quizás por eso me he vuelto más débil ante su presencia, sin poder evitar sentir ese afecto casi obsesivo por él.
Supongo que tengo que empezar a ver las cosas desde otra perspectiva antes de que me pierda. Quiero volver a ver esa sonrisa suya tan bonita, y que me dé esos besos tan tiernos, y esos abrazos tan dulces que tanto añoro. Quiero que vuelva a ser el de antes. Quiero que cambie, que se transforme; pero no para que se distancie más de mí. Eso nunca. No podría vivir ya sin él.
Ya es inevitable negarlo: me importa mucho, muchísimo. Y quiero que vuelva a mi lado, para hacerme feliz. Aunque se que el esta harto de este juguete, y que si lo vuelve a utilizar lo volverá a dejar tirado.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario