Me encantaba la forma en que me abrazabas, la manera con la que me
decías que me querías, el modo en el que me sonrías. Me encantaba tu
olor, incluso tu peinado, despeinado por las mañanas rizo los medio días y revuelto por las noches. Yo te quería muchísimo. De hecho, todavía te
sigo queriendo.
Hice todo lo que pude para verte sonreír, para hacerte feliz,porque tú me hiciste feliz, me recordaste como se sonreía. Hice de
todo para que no me importara la gente con las que salías, con la que te
llevabas, o la mierda que fumabas, hice mil y unas para que no me importara tú pasado, para que solo me importara el presente, nuestro presente. Pero no podía. Mis celos enfermizos lo estropearon todo.
Recordando nuestros mejores momentos me hundo, voy callendo en picado. Me estoy ahogando con
mis propias lágrimas, pensando que todo podría haber sido diferente.
Sólo te quiero a mi lado otra vez, para tratar de seguir adelante con lo
nuestro. Yo podría jurar que seguiría mi vida sin ti, pero nuestros
planes para ser mejores amigos para siempre, ni existen. No sé qué
será de mí.
Sufro mucho por ya no tenerte aquí conmigo. No tienes ni idea de cuánto.
Todo lo que quiero es una llamada de teléfono tuya diciéndome que me
echas de menos, así como te añoro yo, y admitiendo que aún me quieres.
Pero creo que eso no es posible. Ni ahora, ni nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario